jueves, 13 de octubre de 2011

Fuerteventura 2011. Hubara






Uno de los grandes objetivos del viaje a Fuerteventura era la Hubara canaria, o avutarda hubara ( Chlamydotis undulada ) , que es como se llama en las guías. Le costó aparecer, y a la quinta apareció de verdad, como ave fenix renacida de sus cenizas, apareció de la nada para darme el sorpreson del viaje.
Avutarda Hubara ( Chlamydotis undulata )


Tenía vistas todas las aves de mi lista menos la hubara. La había buscado por varios sitios pero no aparecía. Llamadas de teléfono a Iván, Josemi y Josemari. Finalmente decidí insistir en Tindaya. Por la tarde me paré en una zona buena ( que ya había revisado otros días ). Era la única zona sembrada con hierba alta, con los prismáticos era difícil, pero algo se movía al final del sembrado. Ya con tele puede ver una cabeza que asomaba en la lejanía, apareció la hubara; cuando se alimentaba era imposible verla, pero ese cuello la delató. Estaba lejos para verla bien, pero por lo vemos había visto la hubara canaria.
Contento con la observación recogí el equipo y dejé la reflex en el asiento del copiloto por si acaso. No me había movido ni 500 metros, cuando de repente en el lado del conductor, a dos metros de la carretera, completamente ha descubierto, una hubara se acercaba al coche. Paré y cogí cámara al mismo tiempo, tenía una hubara cerca, muy cerca.


Poco a poco se fue alejando y dejándome sin respiración. Con ese plumaje, a la cámara le costaba enfocar.
Cuando se alejó un poco pude poner el equipo de digis y hacerle un vídeo, donde puede verse lo tranquila se mueve, eso sí, no se paró ni una vez.
Cuando me relajé un poco miré a la carretera, donde un coche esperaba que le dejara paso. Me había parado en mitad de la pista y no le había visto ni escuchado. Me disculpé como pude, pero no hacía falta, se lo había pasado bomba mirándome a mi.




Mas contento imposible llamé a la familia para decirles que regresaba cuando en la carretera, otra hubara me estaba esperando. Colgar el teléfono y despacito hacia la hubara.
Esta vez se puso a la derecha, tan cerca que en la primera foto le corté la cabeza. Se alejaba sin prisa...


y me miraba para mayor tranquilidad.
Finalmente dejé la cámara y me dediqué a disfrutar a simple vista de esta preciosidad que se hizo de rogar, pero a la que mereció la pena esperar.

jueves, 6 de octubre de 2011

Fuerteventura 2011, Tindaya.


He leido en una guía " Fuerteventura es, sin duda, la isla más salvaje y virgen de Canarias, una riqueza - hoy en día - mucho mayor que todos los monumentos que el hombre inventa para atraer a los turistas ".
Tindaya sigue siendo ese lugar mágico para disfrutar de la naturaleza; paisaje y fauna se reunen para disfrute de todo aquel que quiera verlo.

Corredor sahariano ( Cursorius cursor )


La luz en Fuerteventura me encantaba, veía mis manos de otro color; y la unión del cielo nubes y tierra no dejaba de sorprenderme.



Uno de los objetivos del vieje era el corredor sahariano y tuvimos suerte. El primer día nada más llegar a Tindaya ( en la zona buena ), Nerea vio desde el coche unos pájaros corriendo junto a su ventana del coche. Un grupo familiar de dos adultos y dos jóvenes nos mirsban desde muy cerca. Mientras paraba y preparaba el equipo se fueron elejando, pero un objetivo estab cumplido.


Corredor sahariano ( Cursorius cursor )

Al día siguiente lo intenté con más tranquilidad, y los encontré en mismo sitio. Demasiado cerca para hacer digis desde el coche. Cuando se encontraban a buena distancia ( y los pude encuadrar ) les hice unas fotos. Todo contento miré la cámara y horror !! la tenía preparada para fotos en vuelo, no para digis, y salieron muy calras y sin definicón. Entonces me acorde de Tomas, que siempre me dice que mire las fotos para corregirlas si es necesario. Una pena de fotos, pero disfrutar, disfruté a tope.




Corredor sahariano ( Cursorius cursor )

Corredor sahariano ( Cursorius cursor )

Otro de los objetivos era el camachuelo trompetero, y este apareció justo al salir del pueblo, en un muro de piedras.


Camachuelo trompetero ( Bucanetes githagienus )

Camachuelo trompetero ( Bucanetes githagienus )

A las terrema marismeñas les costó aparecer, pero luego se les veía en gran número, se movían en bandos por la zona y nunca se acercaban mucho.
Terrena marismeña ( Calandrella rufescens )

Terrena marismeña ( Calandrella rufescens )

Pero el rey indiscutible de Tindaya era el alcaudón canario. Siempre que se movío algo, el alcaudón andaba cerca.


El cernícalo vulgar era la rapaz más frecuente y se se le podía ver por toda la isla. Se han descrito cuatro subespecies para la Macaronesia, siendo la F. t. dacotiae residente en la Canaias Orientales.
Cernícalo vulgar ( Falco tinnunculus dacotiae )

Tras atravesar los llanos de Tindaya buscando sus aves esteparias llegamos a los acantilados. Un paisaje muy distinto al que estamos acostumbrados en el norte, y de una gran belleza.
Desde los acantilados era obligatorio mirar al mar y justo enfrente, una balsa de pardelas cenicienta descansando.
Pardela cenicienta ( Calonectris diomedea )

Ya de vuelta vimos grupos de Ortegas en vuelo, pero la hubara se hacia de rogar y no quería aparecer. Llegando al pueblo y recogiendo el equipo, un movimiento cercano llamó nuestra atención. Un grupo familiar de ortegas se movían cerca del camino. Con poco luz y mucho viento hize lo que pude.

Ganga ortega ( Pterocles orientalis )

Ganga ortega ( Pterocles orientalis )

CursivaGanga ortega ( Pterocles orientalis )




Tenía vistas todas las especies que quería menos la más grande, la hubara, a la que le costó aparecer, pero cuando apareció pareció sugir de la nada para darlo todo. Pero esa será mi última entrega de este viaje a Fuerteventura.

sábado, 1 de octubre de 2011

Delfines y pelágicas por el Cantábrico

El día 25 de septiembre amanecimos en Ondarroa, allí conocimos a los propietarios del velero Txo , junto a ellos y dos amigos de Ondarroa, Juankar, Xabi, Mario Bregaña y Tomás Crespo salimos con la intención de ver cetáceos en el Cantábrico






%hasta aquí%

Txo, un maravilloso velero que descansa en Ondarroa


Nada más amanecer partimos mar adentro. El mar estaba en calma y solo una ligera brisa del sur nos acompañaba


La idea era salir hacia mar abierto buscando aves pelágicas y algún cetáceo, aunque la primera sorpresa nos la dio este mosquitero, que se posó en la pasarela del barco e inmortalizó con esta foto Mario, este cansado viajero eligió la popa del barco para descansar unos segundos, antes de continuar su periplo hacia tierra.
Para intentar localizar algún ave nos aproximamos a pesqueros y pequeños barcos que estaban faenando y allí buscábamos gaviotas, se veían sombrías , patiamarillas , reidoras en varios plumajes intentaban localizar algo de comida

La primera sorpresa pelágica fue un págalo grande que se alimentaba de una gaviota muerta.


Primero una foto de Mario y debajo dos más de Xabi
En nuestro recorrido en varias ocasiones pasaron próximos la barco pero sin intención de detenerse algunos charranes patinegros
Entre una balsa de gaviotas pudimos ver un fulmar que flotaba , un ejemplar tranquilo que se dejó acercar con lo que aprovechamos para hacerle alguna foto

Pocos alcatraces vimos surcando el cielo pero ya que pasaban aprovechamos apara afotarlos
Del mismo modo pudimos ver algunas pardelas pudimos identificar balear, sombría y cenicienta
Medusas pasaban cerca del barco y pequeños peces que saltaban fuera del agua, algunos peces vela, luna y bonitos. Animaban la navegación,
Pero la guinda de la salida estaba a punto de aparecer, a lo lejos vimos como unos “peces” saltaban fuera del agua, al principio creíamos que serían bonitos ya que eran muchos y estaban muy alejados.
Pero al acercarnos no tuvimos dudas, eran delfines delfines, y no uno ni dos ni tres sino una manada inmensa.

Enseguida se acercaron, unos se acercaron a nuestro velero, se pusieron a proa jugando a ser tan rápidos como nosotros y otros en cambio de pusieron paralelos al barco, tan cerca que cuando alguno de ellos soltaba el soplo al respirar llegábamos a sentir las gotas que empujaban en su respiración

No teníamos ni tiempo para hablar, solo palabras de admiración y de disfrute ante un espectáculo tan asombroso, especialmente diferente para nosotros los de tierra adentro



Era tal el espectáculo que en muchos momentos dejábamos la cámara y disfrutábamos embobados de las evoluciones de los delfines.
Nadaban tan cerca de la superficie que parecía que buscaban vernos, con lo que ya no sabíamos si eran ellos los que querían vernos tanto como nosotros a ellos.

En muchos documentales habíamos oído el sonido del canto de los delfines y allí pudimos disfrutar de su voz, una experiencia que hay que sentir al menos una vez en la vida y era lo que estábamos haciendo y lo más increíble, lo estábamos disfrutando a pocas millas de nuestra casa.
Entre todos ellos vimos algunos jóvenes delfines

Imaginamos que la causa de una concentración tan grande de delfines era por la cantidad de pececillos que había por la zona, en varias ocasiones parecía si uno de ellos diera la señal, comenzaban a dar saltos y comenzaba un baile de natación sincronizada, un éxtasis extremo era lo que sentíamos todos los que estábamos a bordo del "Txo".


El capitán no recordaba haber visto tantos delfines juntos, la mayoría eran delfines comunes y algunos de ellos los menos eran delfines listados, tampoco tuvimos claro cuantos ejemplares vimos pero creemos que entre 150 y 300.

Poco a poco se fueron alejando de nosotros y entre ellos algunos llegaron a exhibirse acrobáticamente manteniéndose fuera del agua sujetándose con movimientos de cola, otro enseñaban su panza y parecían saludar, o disfrutar de un placentero nadar de espalda
Después de estos momentazos ahora en una nueva salida nos apetece introducirnos unas millas más adentro intentado llegar a divisar otros cetáceos , pero será otra aventura, y quien sabe si la suerte vendrá con nosotros.


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